domingo, marzo 15, 2015

Se Aprecia Más desde Afuera que desde Adentro


¿Han tenido la sensación de que las cosas se salen de su control? Como que todas las cosas están sucediendo demasiado rápido. Tan rápido que ni te da tiempo de asimilar las cosas y prepararte para la siguiente? Así me siento yo en este momento.

Siento que he esperado toda mi vida para que las cosas cambien, para que empiecen a avanzar en alguna dirección: Hacia delante. Y al fin están cambiando. Entonces, ¿por  qué siento que ya no quiero esto?

Me siento como un niño al que le quitan su juguete favorito. No quiero, no quiero, no quiero. Siento que las cosas se me escapan de los dedos, como pequeños granos de arena.
Siento que el tiempo se va y jamás regresa. Que las cosas buenas que tenía se acabaron. Claro, que eso también puede significar que nuevas cosas buenas están por venir... Pero en este momento solo puedo concentrarme en todas las cosas que estoy perdiendo.

Pierdo los almuerzos con mi tía —que he tenido desde que tengo memoria—, pierdo el quedarme hasta tarde mirando anime —que si bien lo hacía incluso al tener clases temprano por la mañana, ya no creo poder seguir haciendo por cansancio mental y físico—, pierdo pasar en compañía de mi madre —sí, lo sé, hubo mucho tiempo en el que prefería estar encerrada en mi cuarto, en vez de estar con ella, pero ya no es así, y el hecho de no poder pasar casi nada de tiempo con ella me entristece enormemente—, pierdo el beneficio de no preocuparme por mi apariencia, es decir, siempre me entra una manía de que debo estar bonita y arreglada, pero por lo general lo abandono, ya que de todas formas nadie nota nada..., PERO si ahora empiezo a salir con alguien, querré depilarme todo el tiempo, oler rico, verme bonita —he oído que ésta es solo una fase, pero de todas formas....

Siento que estoy por tener cosas que he querido desde hace tiempo pero ahora me asusta tener. Es como si prefiriera tenerlo ahí, enfrente mío y solo observarlo. Mirarlo con delicadeza, cada detalle de su magnificencia, y ni siquiera tocarlo, tal vez solo un roce cuidadoso de que no se rompa, como si fuese un fino cristal que se rompe con el mas delicado roce.

¿Por qué? ¿Por qué ya no lo quiero? ¿Por qué no quiero todas esas cosas que he estado esperando? Es como que esta ansiedad que he sentido durante todo este tiempo es mi única compañía y, si obtengo lo que quiero, desaparecerá.  


¿Por qué no tomo lo que quiero ahora que está enfrente mío? ¿Por qué? 
Porque se puede apreciar mejor desde afuera que desde adentro.

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